Se conocen como alimentos transgénicos a aquellos alimentos elaborados y/o procesados a partir de cultivos y/o microorganismos modificados genéticamente por técnicas de Ingeniería Genética.

Alimentos transgénicos son:

1. Cultivos que se pueden utilizar directamente como alimento y que han sido modificados genéticamente (por ejemplo, plantas de maíz o soya manipuladas genéticamente para ser tolerantes a un herbicida o resistentes al ataque de plagas).

2. Alimentos que contienen un ingrediente o aditivo derivado de un cultivo modificado genéticamente.

3. Alimentos que se han producido utilizando un producto auxiliar para el procesamiento, el cual puede provenir de un microorganismo modificado genéticamente (por ejemplo, quesos elaborados a partir de la quimosina recombinante, producida por un hongo filamentoso manipulado genéticamente,Aspergillus níger, para la producción de una enzima bovina).

Los cultivos transgénicos más utilizados en la industria alimentaria son, por el momento, la soya tolerante al herbicida glifosato y el maíz resistente al barrenador europeo, un insecto. Tanto el maíz como la soya pueden consumirse directamente o bien, podemos encontrar en el mercado proteína de soya o la harina de maíz y sus productos. La soya se utiliza también como materia prima para obtener aceite y lecitina. El maíz se utiliza como fuente de almidón, que tiene aplicaciones directas, y que a su vez es materia prima para fabricar glucosa, ésta última con aplicaciones directas o como materia prima para fabricar fructosa.

A pesar de que en México es poca la producción de cultivos transgénicos (soya y algodón a escala piloto), se importan granos y alimentos provenientes de Estados Unidos, el principal productor de cultivos y alimentos transgénicos, por lo tanto, es probable que los productos que ofrece la industria alimentaria sean alimentos elaborados a partir de materias primas transgénicas. Resulta complicado enunciar con certeza qué productos del mercado son transgénicos debido a que en México y Estados Unidos los alimentos transgénicos no son etiquetados como tales. Sin embargo, Greenpeace que es una organización no gubernamental que se opone a los alimentos transgénicos, ha elaborado una lista de marcas de alimentos que esa organización sugiere que contienen o no contienen ingredientes transgénicos.

Esta lista puede revisarse en:http://www.greenpeace.org/mexico/prensa/reports/copy-of-gu-a-roja-y-verde-de-a Las tortillas, los tamales, los atoles y otros productos hechos a base de maíz, consumidos en grandes cantidades por los mexicanos, pueden ser también la vía de ingesta de alimentos transgénicos. De hecho, la Dra. Amanda Gálvez Mariscal (coordinadora del Programa Universitario de Alimentos de la UNAM) en colaboración con otros investigadores de la Facultad de Química, ha hecho un gran esfuerzo en la detección y cuantificación de secuencias transgénicas en alimentos procesados a partir de maíz, como son las tortillas y algunas frituras.

Seductoras promesas y posibles beneficios

Los cultivos transgénicos comercializados hasta el momento, y que son utilizados en la industria alimentaria, han sido modificados genéticamente en dos rasgos principales: la resistencia a insectos y la tolerancia a herbicidas. Los desarrolladores de estos cultivos afirman que ambos rasgos agronómicos tienen como propósito aumentar los rendimientos de los cultivos, reducir los costos de producción y la disminución del uso de agroquímicos. Aunque no es el consumidor el beneficiario directo de estas variedades transgénicas, podría serlo a largo plazo si realmente se producen más alimentos a menor costo. El problema es que después de varios años de siembra de cultivos transgénicos, no se han producido más alimentos ni se ha reducido el costo de los mismos. Serios análisis de investigaciones independientes a las corporaciones biotecnológicas así lo han indicado.

Por otro lado, en los últimos años se han obtenido plantas transgénicas en las que se ha modificado la composición bioquímica de sus frutos o semillas, con la intención de producir alimentos que sean mejores que los convencionales en cuanto a su composición nutricional. Se han conseguido modificar, tanto la composición de los ácidos grasos de sus triglicéridos y fosfolípidos, como las características y cantidad de su almidón, proteínas o vitaminas. De esta manera, se han logrado alimentos con mayor contenido vitamínico y un mejor balance de ácidos grasos, alimentos “hipoalergénicos” y alimentos “con valor añadido”. Pero hasta la fecha, no se han comercializado este tipo de alimentos transgénicos, a pesar de que sus desarrolladores afirman que se encuentran en etapas de investigación avanzadas.

Fuente: Revista UNAM mx